lunes, 25 de noviembre de 2019

DEFINICIONES



Distancia hiperfocal
La distancia hiperfocal es la distancia de enfoque en la que se consigue la mayor profundidad de campo, extendiéndose ésta desde la mitad de dicha distancia hasta el infinito. Enfocar en dicha distancia nos ayudará a obtener la máxima nitidez en nuestras fotos, por ejemplo, de paisajes.
La distancia hiperfocal depende de la distancia focal de nuestra lente, de la apertura de diafragma utilizada y del factor de recorte del sensor de nuestra cámara. Así ira variando en función del zoom que apliquemos, del número f ajustado y el modelo de nuestra cámara.
Evidentemente no nos vamos a ir a hacer fotos con un metro y a la hora de aplicar esto lo haremos de forma aproximada. También puede ayudarnos mucho el botón de previsualización de campo, que nos permite previsualizar en el visor la profundidad de campo de que dispondremos con los ajustes actuales de la cámara.

f/2,8: Distancia hiperfocal de 23,3 metros. Enfocando a 23,3 metros obtenemos una imagen nítida desde 11,6 metros hasta el infinito.
f/8: Distancia hiperfocal de 8,2 metros. Enfocando a 8,2 metros obtenemos una imagen nítida desde 4,1 metros hasta el infinito.
f/22: Distancia hiperfocal de 3 metros. Enfocando a 3 metros obtenemos una imagen nítida desde 1,5 metros hasta el infinito.
35mm: Distancia hiperfocal de 8,2 metros. Enfocando a 8,2 metros obtenemos una imagen nítida desde 4,1 metros hasta el infinito.
50mm: Distancia hiperfocal de 16,7 metros. Enfocando a 16,7 metros obtenemos una imagen nítida desde 8,35 metros hasta el infinito.
100mm: Distancia hiperfocal de 66,7 metros. Enfocando a 66,7 metros obtenemos una imagen nítida desde 33,35 metros hasta el infinito.


Nitidez
Cuando pensamos en nitidez pensamos en enfoque. Y estamos en lo cierto, en parte, por que nos falta otra variable, lo que llamamos acutancia o contraste. El enfoque ya sabes lo que es; veamos pues lo que es la acutancia.

Acutancia
Es el grado de contraste entre detalles. Cuanto más contrastado sea el límite entre estos detalles, más percibimos la sensación de nitidez, ya que están más diferenciados por su luminancia. Es decir, cuanto más contraste haya entre los bordes de los elementos plasmados en la imagen, más diferencia veremos entre ellos, y por lo tanto más nítidas veremos esas “líneas” que dibujan cualquier silueta.
La acutancia es la medida científica de la nitidez de una imagen. Se determina calculando el gradiente de cambio de tonalidad desde el blanco al negro en la imagen del filo de un cuchillo obtenida por contacto: cuanto más rápida sea la transición, tanto más nítida será la imagen.

El punto dulce del objetivo
Todos los objetivos poseen una apertura ideal en la que su grado de nitidez es máximo. Este punto dulce, suele situarse en la zona media de las aperturas de diafragma; es decir, si éste posee una apertura máxima de F/22, su punto dulce se situará aproximadamente en F/11.

Ahora sí, tras este breve repaso de conceptos básicos, vayamos a ver por fin qué es la distancia hiperfocal y cómo puedes, como fotógrafo, beneficiarte de ella.

Normalmente, incluso cuando busques una profundidad de campo muy pequeña, deberías cerrar el diafragma al menos un punto para ganar nitidez. Así, por ejemplo, si dispones de una óptica f/2.8 y quieres utilizar un diafragma abierto, intenta disparar a f/4 para ganar un poco más de definición. Contar con lentes luminosas es muy importante, ya que de esa manera resulta mucho más sencillo evitar los valores extremos del diafragma. Cerrar el diafragma a tope es incluso peor porque entonces entra en juego efecto de difracción óptica que produce resultados aún inferiores sobre la nitidez.

Círculo de Confusión

Como veíamos en el primer apartado de este artículo, la luz que atraviesa las lentes de nuestros objetivos se proyecta de forma cónica. Así, cuando el vértice de este cono coincide exactamente con el sensor de nuestra cámara (para todos aquellos puntos del plano de enfoque), se generan puntos y los objetos situados en ese plano se muestran completamente nítidos.
Sin embargo, cuando se trata de puntos que no están en el plano de enfoque, no hay tal coincidencia del vértice, sino que éste se encuentra antes o después, lo que origina que en el sensor de nuestra cámara se generen pequeños círculos, en lugar de nítidos puntos.
En función del tamaño de estos círculos, hablaremos de círculos cuyas dimensiones son superiores o inferiores a las del círculo de confusión y, consecuente, percibiremos como más nítidos o menos nítidos los elementos compuestos por estos círculos.
Como nuestras cámaras son incapaces de enfocar a más de un plano de forma simultánea, las imágenes que captemos estarán constituidas por proyecciones sobre nuestro sensor en forma de puntos (máxima nitidez) y círculos (con mayor o menor nitidez en función de su tamaño).
Dicho esto, podemos describir el círculo de confusión como el tamaño máximo de aquellos círculos que se perciben como si se tratase de puntos y que, por tanto, dan lugar a proyecciones que resultan nítidas a nuestros ojos. En el esquema superior se ha considerado este círculo de confusión cualquiera de los dos círculos marcados en verde.
De este modo, todos los planos comprendidos entre las dos líneas verdes verticales (que representan la zona que marca la profundidad de campo) dan lugar a una imagen nítida. ¿Y esto por qué? Pues porque todos aquellos puntos que originan sobre el sensor proyecciones de menor diámetro que el círculo de confusión serán percibidas como nítidas en la imagen final.

En los diagramas que puedes ver a la derecha se muestra otra representación complementaria a la superior en que se incluyen puntos de estos planos que originarían una imagen nítida.

·         en primer lugar, el plano más cercano a la lente que se mostrará nítido (y que origina círculos de tamaño del círculo de confusión)
·         en segundo lugar, el plano de enfoque (que origina puntos perfectamente nítidos)
·         en tercer lugar, el plano más lejano a la cámara que se mostrará nítido (que, nuevamente, origina círculos de tamaño del círculo de confusión).
·         el resto de planos situados entre el más cercano y más lejano, aunque no están representados, darán lugar a proyecciones de dimensiones inferiores a las del círculo de confusión y, por tanto, también originarán una imagen percibida como nítida.
Sin embargo, volviendo al diagrama superior, el círculo rojo representa puntos que por su distancia al plano de enfoque dan lugar a una proyección que será percibida como una zona completamente desenfocada en la imagen final, ya que la superficie de este círculo es claramente superior a la del círculo de confusión.
Depende :
·         De la agudeza visual. De la resolución que tiene el ojo humano. Que, por tanto, varía en función de cada uno que observa. Esta agudeza es la capacidad para, por ejemplo, determinar dados dos puntos muy cercanos, si están separados o no.
·          De la distancia a la imagen generada. En función de si estamos más cerca o lejos de la imagen, nuestra capacidad de discriminar puntos aumentará o disminuirá respectivamente, partiendo de una agudeza visual fija.
·         De la ampliación de la imagen original. Cuanto más ampliemos el tamaño de la imagen, menos nítida percibiremos la ampliación. Esto explica la mayor nitidez de los sensores FX, frente a APS-C, que al partir de un tamaño superior, requieren un menor número de aumentos para lograr una imagen de una resolución concreta.
En general, solemos manejar un círculo de confusión para copias que se imprimen a 15 x 20 cm y que se ven a 25 cm de distancia, es decir a una distancia igual a la diagonal de la copia impresa. En otros casos se habla también de copias de 20x25cm, desde 32 cm (también su diagonal).
En cuanto al valor de agudeza, se considera que un ojo sano, normal, tiene una capacidad de resolución de 5 pares de líneas por milímetro a una distancia de 25 cm, lo que significa que, a esa distancia, podremos ver solamente círculos mayores de 0,2 mm en la fotografía impresa.

 



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